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Mostrando entradas de octubre, 2020

El último

  Se queda en mí el deseo y ya no es tan fácil escribirte. Me quedo esperándote en el césped frío, cortando flores, tratando de percibirte porque nadie te entiende, y yo quiero. Te quedas tan quieto conmigo, ¡tú! que eres tan colibrí en el viento. Inmóvil, sin señales. Te doy un grito, pero lo ves como un susurro. Me siento como una simple pieza de rompecabezas que encaja en tu vida pero no en tu alma. Como la más insípida, que tiene que mover el mundo para siquiera poder rozar tu corazón.  En personas como nosotros, el miedo nunca es más grande que el sentimiento, la razón habla fuerte pero el corazón ensordece, una vida sin pasión no es vida y los pasos los da el alma. No puedo esperarte para siempre aquí en este césped frío que me provoca dolor en el vientre, los huesos se resienten y mi piel se va quemando Siento en mi alma lo bello que todo podría ser si tan solo fueras tú, pero ya no eres ese, y yo, ya no soy yo. Nunca quise ni querré nada a medias, lo quiero todo o pref...

Obligado

  Caminando como entre estrellas palpitantes, entre tantos cabellos, de tantos colores y formas, se me van dibujando tus dedos en mis labios y te voy contando una vez más, una historia que jamás escucharás y que nunca sentirás porque no estás aquí, estás allá, porque tu cuerpo presente aquí a mi lado no contiene tu alma tan temblorosa, tan fugaz y enamorada. Mira aquella rosa que perece en el estante, la lluvia en la ventana y las ratas corriendo por los bordes de las paredes, ¡ah cierto!… no estás aquí. Y todos los momentos como escabrosos como mágicos, no los viviste. Entre la calle de tu cielo y de tu infierno, caminé su sendero como quien encuentra un tesoro, pero no lo viste y aunque siga transitando, no lo verás, porque estás allá y no te culpo, yo tampoco quiero estar pero estoy obligado a convivir con mi figura pesada, con esta hambre de algo que no sé y con la eterna congoja de que nunca cambiaré.

Solo quería

  Solo quería sentarme sobre el césped en las noches y mirar las estrellas, contigo. Andar tomados de la mano viendo como galaxias en la decadencia, solamente porque estábamos juntos. Caminar por la tarde, en el centro, sobre la séptima, tomando canelazo y escuchando a los músicos que tienen que tocar por unas monedas, para después subir al chorro a olvidarnos un poco de todo y mirar paredes, artesanías, las plumas, escuchar los cuenteros, reírnos y tomar chicha. Quería que nos besáramos como si fuéramos un vicio, insaciablemente, hasta sentir que el alma volaba, y leer poesía y cantar canciones, sentarnos en un andén en la noche a reírnos de historias y mirar nuestros ojos, como si el universo estuviera contenido en ellos, y podría decir que soñaré que fue real y me quisiste así, pero prefiero saber que te encontré y no eras para mí, aunque lo quise así, serás mi eterno recuerdo de que no sirvo, no serví.