El último
Se queda en mí el deseo
y ya no es tan fácil escribirte.
Me quedo esperándote en el césped frío, cortando flores, tratando de percibirte porque nadie te entiende, y yo quiero.
Te quedas tan quieto conmigo, ¡tú! que eres tan colibrí en el viento.
Inmóvil, sin señales.
Te doy un grito, pero lo ves como un susurro.
Me siento como una simple pieza de rompecabezas que encaja en tu vida pero no en tu alma. Como la más insípida, que tiene que mover el mundo para siquiera poder rozar tu corazón.
En personas como nosotros, el miedo nunca es más grande que el sentimiento, la razón habla fuerte pero el corazón ensordece, una vida sin pasión no es vida y los pasos los da el alma.
No puedo esperarte para siempre aquí en este césped frío que me provoca dolor en el vientre, los huesos se resienten y mi piel se va quemando
Siento en mi alma lo bello que todo podría ser si tan solo fueras tú, pero ya no eres ese, y yo, ya no soy yo.
Nunca quise ni querré nada a medias, lo quiero todo o prefiero nada y te pregunto: en este basto universo de vacíos llenos ¿qué eres tú, todo o nada?
Porque yo soy todo, y si no puedo ser todo, solo puedo ser nada.
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