Yo, que fui poesía pura en tus manos, nunca viste florecer el arte en tus labios, con quién te regalaba letras y melodías a diario Pero hubo un día en que un alma incauta, dejo tu corazón hechizado, la llamaste poesía, la sumiste en lo romántico. Me quedé esperando, una canción, un poema, algo... Pero nada te ha bastado, nada te ha enamorado. Me entregué por completo, ciegamente, en tus brazos, ahora, simplemente, me has dejado con los versos en la punta de los labios, con el dolor que atraviesa la injusticia de tus actos, con el alma llena de deseos extraviados, un cajón repleto de momentos no encontrados. Adiós amor no mío, amor de otra, del pasado Adiós por siempre a tu alma, adiós a lo que creí sagrado. Que se borre tu existencia de mi mente, le pido al cielo estrellado, que si puede devolver el tiempo, me haga no haberte encontrado. Me duele cada recuerdo, cada beso, cada trazado. Me duele saber que mi alma no te basta, nunca ha bastado. Ojalá yo también muera, no quede de mí ning...