Obligado

 Caminando como entre estrellas palpitantes, entre tantos cabellos, de tantos colores y formas, se me van dibujando tus dedos en mis labios y te voy contando una vez más, una historia que jamás escucharás y que nunca sentirás porque no estás aquí, estás allá, porque tu cuerpo presente aquí a mi lado no contiene tu alma tan temblorosa, tan fugaz y enamorada. Mira aquella rosa que perece en el estante, la lluvia en la ventana y las ratas corriendo por los bordes de las paredes, ¡ah cierto!… no estás aquí.


Y todos los momentos como escabrosos como mágicos, no los viviste. Entre la calle de tu cielo y de tu infierno, caminé su sendero como quien encuentra un tesoro, pero no lo viste y aunque siga transitando, no lo verás, porque estás allá


y no te culpo, yo tampoco quiero estar


pero estoy obligado a convivir con mi figura pesada, con esta hambre de algo que no sé y con la eterna congoja de que nunca cambiaré.


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