Hogar, triste hogar
Las palabras brotan en borbotones.
El tiempo acumuló el río de emociones, que, caudaloso y estruendoso, nació en mi interior, sin que pudiera contenerlo.
El silencio parece ser la más cruel celda; sus rejas de agravio e indiferencia son más fuertes que cualquier hierro, y sus guardas están por doquier.
Mis palabras parecen estar hechas de arsénico; mi existencia, similar a una enfermedad contagiosa. Mi cuarentena debe ser eterna; habitaré cerca del vacío, donde reine el secreto.
Vagaré por la tierra como criatura sin nombre, sin habla, sin mente, sin pensamientos. Se ha hecho oneroso sentir o expresar, y mi pequeño refugio, sigiloso, se encuentra entre líneas.
Comentarios
Publicar un comentario