Tedio
El mundo inestable me rodea, el suelo se divide en varias partes, el cielo se desploma sobre mi cabeza, mis hombros no soportan el peso, los días largos ella los pinta cada día del mismo color, una y otra vez, sin césar. No puedo culparla, él y su indiferencia hacen que cada hora no sea más que la agonizante espera del final definitivo y tortuoso, un total desinterés por reconstruir la vida que siempre tuvo al frente y que nunca quiso vivir.
Su rostro opaco, con el ceño fruncido, el fastidio y la ofensa se reflejan en su cara tan vívidamente que se contagia y me indigna, da su insulso saludo
Buenas noches
y todo se nubla, la incomodidad se respira, ella se desploma, halla cualquier excusa para ofenderlo, yo sólo quiero huir y fantaseo con mi casa en el campo o volverme drogadicta y que me asesinen pronto.
No existe ninguna esperanza a mi alrededor, todo permanece estático, oscuro, insoportable.
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