Mi final

 Su rostro angelical e impetuoso, tormentoso, era observarlo bajo mi serena derrota, impactada por una nueva luz de esperanza, tan perfectamente hizo eco su ser en mi alma, como la música, es tres y forma una, encajando, haciendo que me hiciera falta algo que nunca tuve, temiendo perder lo que nunca poseí, sintiendo que sin saber nada, lo supe todo, y aunque anhele esa magia, la negué, porque sabía que por su causa me iba a perder. 


El amor es magia, y la magia, no existe.


En efecto me he perdido, para siempre sucumbí, pues la esencia de lo idílico que habitaba en mí, una vez más es rechazada, puesta en alto para después poderla hundir, ¿es mi esencia? creo que sí, pues aunque trate de detenerla solamente se oculta en mí. Sus labios han roto lo que por años creí, en sus alas se escondía el puñal que acabó con un pobre ser que agonizante a su sombra se arrastró. No hay mejor fin, que morir cuando creía que iba a vivir, cuando me acerco con mi frágil y patético ser, creyendo en lo benévolo y hasta mi alma se eleva, recitando poesía con finalidad feliz, me limpio y rescato, para recibir la noticia de que nada de mí es deseable  o puede trascender, porque no hay espacio en este mundo para lo que soy.


No me pesa, me he librado de forzarme a ser mejor, para que un alma halle el amor que yo creí que existía y era capaz de resarcir hasta la culpa más grave, hasta la herida más mortal, lavar el resentimiento y hacernos ver con claridad. Una vez más la vida me ha mostrado mi final.


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