Yo y no ella
Allá vas tú, tan feliz, dichoso a estrellarte con tu muro favorito, aquel muro que ves en forma de nube luminosa que al chocar con él sientes que vuelas, debe ser un muro fabuloso. Y aquí estoy yo, tan solitaria, tan triste, queriendo huir de ti sin poder, porque sobrevive en mí la ridícula esperanza de que me amarás más que a ella, de que me amarás y no a ella, pero apostaría que juraste nunca borrarla, que las palabras de tu amor eterno le pertenecen, por eso jamás te he escuchado pronunciarlas, por eso te detienes en las canciones que me cantas. Quisiera que alguien me amara, así, como tú a ella, o que al menos nos dieras una oportunidad al olvidarla.
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