La muerte real
Cada lágrima es pesada,
me duele en lo más profundo,
ésta herida sangra amor
odio este amor.
Mi alma
ya no resiste,
he de despedirme.
Se acaban los números,
los días, las horas, los minutos,
hasta los kilómetros,
la vida se acorta
y de repente
se siente más infinita que nunca.
Llévame lejos,
llévame a donde nadie
me vuelva a encontrar,
lloraré hasta derretirme,
y cuando ya no quede nada
nada de mí
no me quiero volver a hallar.
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