Oda descompuesta
La vida es un conjunto de recovecos absurdos, llenos de un significado que solo se conoce con el tic tac de un reloj,
una estúpida pintura de arte abstracto que solo entiende el maniático pintor,
un puñal en el pecho donde habita un corazón soñador,
un camino sin señales, sin brújula, con un único destino para todos.
La vida es una copa de vino que cambia de sabor... Pero, por favor, que ya cambie la hiel, que se vaya el espesor, mi garganta ya no aguanta, quiero ser yo el pintor, quiero disfrutar la carretera, que ya no duela el corazón.
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