Un veneno: falsedad

 He visitado un planeta que no existe,

con montes color rosa y cielo de marfil.

Sus noches, cálidas; las piedras, de algodón.

Creí ostentarlo, creí entenderlo,

pero solo era ilusión.


Navegué, pero las nubes de cristal

me cortaron el paso al andar.

Me perdí en los bosques de litio,

naufragué en las aguas de cianuro,

y desperté viva en un campo de juglar.

¡Qué planeta inexistente tan peculiar!


Hoy me queman las ansias de volver a ese lugar,

pero ¿cómo frecuentar lo que no se puede mirar?

¿Cómo es que, en un sitio sin forma,

pude transitar?

¿Habrá en algún universo otro mundo irreal?

Me he cansado de los viajes sin senderos para andar.

Prefiero los montes verdes,

aunque las piedras me hagan tropezar.

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